Pocas cosas arruinan tanto un look como esa línea traicionera que sube por la pierna. Estrenas unas medias, caminas diez pasos y ya tienes una carrera. Pero hay buenas noticias: la mayoría de las carreras en las medias se pueden evitar con un poco de mimo y varios trucos que ya tienes en casa. Toma nota.
El origen del problema
Las medias están hechas de hilos finísimos de nailon y elastano. Basta un enganchón con una uña, un anillo o una zona áspera del zapato para que un hilo ceda y el tejido se abra como una cremallera.
Los tres culpables de siempre son el roce, el tirón y la talla equivocada. Si los controlas, tienes media batalla ganada.
El ritual previo para una puesta impecable
Vestirse es el momento más peligroso. Lima bien las uñas de manos y pies, quítate anillos y pulseras y, si puedes, ponte guantes finos de algodón. Hidrata también talones y durezas para que no actúen como una lija.
Para ponértelas, enrolla cada pierna de la media hasta la puntera, mete el pie y ve desenrollándola hacia arriba, subiendo con las palmas abiertas en lugar de tirar con los dedos. Y hazlo con calma, que las prisas son enemigas de las medias.
Trucos que no cuestan nada
Uno de los trucos más conocidos es meter las medias recién compradas, previamente mojadas y escurridas, en una bolsa hermética y dejarlas una noche en el congelador.
Después, déjalas secar al aire. Según este remedio tradicional, puede ayudar a reforzar el tejido y reducir el riesgo de carreras.
Otro clásico es pulverizar un poco de laca sobre talones y puntas, las zonas que más roce soportan. Y si las lavas a mano, también puedes añadir una pizca de azúcar al agua para intentar aportar algo más de firmeza al tejido.
Así debes lavarlas y secarlas
Lo mejor es lavarlas a mano, con agua fría y un detergente suave, ya que el agua caliente puede dañar las fibras elásticas.
Evita retorcerlas o escurrirlas con fuerza. Presiónalas suavemente para retirar el exceso de agua y déjalas secar al aire, lejos de radiadores y otras fuentes de calor.
A la hora de guardarlas, dóblalas y evita que entren en contacto con cremalleras, velcros u otros elementos que puedan engancharlas. También conviene alternar varios pares para no usar siempre los mismos.
Un último consejo
Cuidar tus medias es cuestión de incorporar unos cuantos gestos sencillos como manipularlas con cuidado, lavarlas de forma delicada y recurrir a algún truco cuando sea necesario. Y cuando llegue el momento de renovarlas, apuesta siempre por unas medias de calidad.