Elegir una faja no debería consistir simplemente en buscar una talla menos o escoger el modelo que más comprime. La clave está en saber qué efecto quieres conseguir y elegir una prenda que se adapte a tu cuerpo, a tu ropa y al resultado que buscas.
Actualmente existen muchos tipos de fajas, por eso, antes de decidirte por una, debes hacerte una pregunta sencilla: ¿qué quiero conseguir con ella?
Ten claro el efecto que quieres
No es lo mismo buscar una silueta más definida para una ocasión especial que una prenda cómoda para utilizar durante muchas horas.
El nivel de sujeción, la zona que quieras trabajar y el tipo de ropa con la que vayas a utilizarla marcarán la elección. Una buena faja debe convertirse en una prenda que ayude a sentirte más segura y cómoda con tu cuerpo.
Cuando quieres verte más definida
Uno de los motivos más habituales a la hora de utilizar una faja es conseguir una figura más estilizada bajo la ropa.
En este caso, las fajas moldeadoras son una buena opción porque ayudan a recoger la zona abdominal, suavizar pequeñas irregularidades y crear una silueta más uniforme sin necesidad de una compresión excesiva.
Son especialmente útiles para prendas ajustadas, vestidos o pantalones de tejidos más finos donde se busca que la ropa tenga una mejor caída.
Para suavizar la zona abdominal
Cuando el objetivo es conseguir un abdomen más uniforme, existen modelos diseñados para aportar mayor sujeción en esta zona.
Estas fajas reductoras de abdomen te ayudan a recoger el vientre y crear una silueta más lisa bajo la ropa, especialmente con prendas ajustadas o tejidos que marcan más. La clave está en elegir el nivel de control adecuado según el uso que vayas a darle y la comodidad que necesites.
Cuando la cintura es la protagonista
Si buscas conseguir una silueta más proporcionada, muchas veces la clave está en destacar la zona de la cintura.
Las prendas de cintura alta están diseñadas para trabajar desde la parte baja del pecho hasta la zona de la cadera, ayudando a crear un efecto más estilizado en la zona central del cuerpo. Además, al cubrir una mayor superficie, suelen evitar que aparezcan cortes visibles bajo la ropa.
La comodidad también importa
No existe una única faja perfecta para todas las personas. La elección depende del efecto que quieras conseguir, de la zona que quieras trabajar y del uso que vayas a darle.
La mejor elección será siempre aquella que consiga el resultado que buscas sin renunciar a sentirte cómoda. Porque una buena faja no debería notarse: simplemente debería ayudarte a sentirte mejor con tu ropa.