Te lo colocas por la mañana y todo parece estar en su sitio. Unas horas después, la parte trasera del sujetador está varios centímetros más arriba de donde debería y tú llevas medio día intentando bajarla disimuladamente.
Esto ocurre cuando hay un problema de ajuste detrás. Vamos a averiguar cuál es para que dejes de pelear con él.
Todo empieza por un buen ajuste
La banda que rodea el torso debería mantenerse prácticamente horizontal. No necesita estar perfectamente dibujada con regla, pero sí permanecer estable y aproximadamente a la misma altura delante y detrás y para ello es importante que esté bien ajustado.
Aunque muchas veces culpemos a los tirantes cuando falta sujeción, el contorno tiene un papel fundamental a la hora de mantener el sujetador estable. Si la banda no trabaja correctamente, los tirantes terminan intentando compensarlo.
El primer sospechoso suele ser el contorno
Si la parte trasera empieza a subir, lo primero que conviene revisar es el contorno. Cuando queda demasiado holgado, pierde estabilidad y los tirantes pueden tirar de él hacia arriba.
Una señal clara es que se mueva al levantar los brazos o que tengas que recolocarlo durante el día. En ese caso, quizá necesites ajustar la talla. Eso sí, más apretado no siempre significa mejor. Debe quedar firme y estable, pero sin resultar incómodo.
Quizá estás pidiendo demasiado a los tirantes
Cuando sentimos que el pecho no está suficientemente sujeto, hay un gesto casi automático, apretar los tirantes.
El problema es que unos tirantes demasiado tensos pueden tirar de la parte posterior del sujetador hacia arriba. También pueden acabar dejando marcas o provocando molestias en los hombros. Los tirantes deben acompañar la sujeción, no convertirse en los únicos responsables de ella.
La copa también puede estar metida en el asunto
Una copa demasiado pequeña puede hacer que el pecho desborde y alterar cómo se coloca toda la prenda. Una copa demasiado grande también puede generar huecos y provocar un ajuste poco estable.
Por eso, cuando un sujetador no funciona, conviene analizarlo como un conjunto. Contorno, copa y tirantes tienen que entenderse entre ellos.
Si uno falla, los demás suelen acabar pagando las consecuencias.
Puede que antes te quedara bien y ahora ya no
Con los lavados, el uso y el paso del tiempo, los tejidos elásticos van cediendo. Esa banda que al principio quedaba perfectamente ajustada puede acabar teniendo bastante más recorrido del que debería y perder parte de su capacidad de sujeción.
Si antes permanecía en su sitio y últimamente empieza a desplazarse, revisa el estado del tejido y del contorno antes de volverte loca buscando una nueva talla.
Haz la prueba del espejo
Ponte el sujetador como haces normalmente y mírate de lado en un espejo. Observa la banda trasera. Después levanta los brazos, muévete un poco y vuelve a comprobarla.
Si ves que ha empezado a subir hacia los omóplatos, toca revisar el ajuste Y si después de cambiar la regulación de los tirantes el problema continúa, probablemente merezca la pena comprobar tanto el contorno como la copa.